EL POSICIONAMIENTO DE LOS CARTELES PUBLICITARIOS

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Mirando a nuestro alrededor en un corto periodo de tiempo en un paseo matutino por la vía pública podemos descubrir infinidad de carteles en muchos y diversos espacios, de diferentes formatos, colores e información. Pero que es lo que nos atrae de un cartel para pararnos a leerlo cuando vamos como locos por la calle, ¿El tamaño? ¿Su posición en la vía urbana? ¿Los colores llamativos? ¿Qué sea afín con nuestros gustos? ¿Qué contenga una información atractiva con el mensaje GRATIS/DESCUENTO incluido? ¿Realmente nos fijamos en el mensaje o en la fotografía/ilustración que contiene?

El conjunto de estas aplicaciones influye en la atracción y la llegada del mensaje al público de la calle. Pero realmente y no muy contemplado es el posicionamiento del cartel tanto en la vía pública como en redes sociales. Hoy en día no hay que obviar que la gente vive con estrés, que dispone de poco tiempo, y que levanta poco la cabeza cuando va por la calle para mirar a su alrededor y fija más su mirada en el teléfono móvil, por lo tanto hay que jugar con el mayor número de impactos posibles sobre el público interesado e incluir también en estos medios nuestra publicidad. De ahí la importancia a la llamada de atención y el enfoque vertical en la búsqueda de un público objetivo con probabilidad de comprar por encima del 80% para que la inversión que hagamos en publicidad de carteles sea efectiva y retribuyente.

A estas alturas os estaréis preguntado que como podemos hacer que la gente levante sus cabezas para que mire nuestros carteles publicitarios que tanto tiempo hemos invertido en diseño y que has puesto por toda la ciudad con el desembolso de dinero que conlleva esto. La respuesta la tenéis delante vuestro.

Preguntaros qué público es el adecuado para vuestro negocio. Pongamos como ejemplo una inmobiliaria de barrio.  

Sabemos que nuestros competidores más fuertes son las franquicias de inmobiliaria que no solo cuenta con el aval de su buen hacer sino que además está repartida por distintas zonas de la ciudad, es conocida por sus buenas referencias y que se lleva los pisos más modernos y de mejor situación.

También sabemos que nuestro público objetivo son personas de entre 30 y 50 años de edad.

A esto le añadimos la zona en la que se localiza nuestro negocio que no es la mejor y que tenemos una imagen conservadora pero con historia de unos 10 años.

Resumiendo, no tenemos las mejores condiciones ni mucho menos pero contamos con ciertas ventajas y conocimientos para aprovechar a nuestro público objetivo que está en la calle esperando a que le llegue nuestro mensaje.

En este caso menos es más y con un presupuesto ajustado habría que intentar darse a conocer a través de redes sociales confiables, de toda la vida y gratuitamente como es por ejemplo mil anuncios. Si disponemos de Facebook, Instagram y twitter también estaría bien publicar unas imágenes atractivas para que circule por las redes pero no invertir dinero en su promoción puesto que tu competencia ya lo hace más y mejor que tú.

Invierte en lo tradicional puesto que lo vintage está de moda y nosotros contamos con nuestro propio aval de más de 10 años de experiencia. Tenemos que enfocarnos a un público que sepa valorar esto y que además valore su alrededor.

Sabiendo la edad de nuestros compradores potenciales, por donde suelen moverse, los gustos que tienen y aprovechando las fechas que hay a lo largo del año de mayor venta podemos exprimir al máximo nuestros impactos visuales e invertir en carteles publicitarios para inmobiliaria que generen mayor repercusión e ingresos.

De ahí que si utilizamos un cartel tradicional con colores llamativos, siendo claros y directos con lo que ofrecemos, ubicado en las zonas de mayor afluencia de nuestros posibles compradores y ofreciendo lo que realmente busca ese sector para captarlos, hay más posibilidad de que nuestros clientes potenciales vean el mensaje.

Por eso nuestros carteles son resistentes al paso del tiempo y con un diseño cuidado y llamativo. Porque lo importante no es cómo lo decimos sino qué decimos, dónde lo decimos y cuándo lo decimos.  

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